Cabárceno, la naturaleza al poder

21 may. 2014

Situado apenas a 15 kilómetros de la ciudad de Santander se encuentra Cabárceno, uno de los complejos poblados por animales más espectaculares de todo el territorio nacional. Cerca de un centenar de especies originarias de los cincos continentes se alojan en sus instalaciones en régimen de semilibertad, lo que convierte al complejo en una visita obligada para los amantes de la naturaleza. Y también para los que no lo son.

Felinos de espectacular belleza -tigres, leones y jaguares-, ejemplares de gran tamaño -gorilas, rinocerontes, hipopótamos, elefantes, bisontes o búfalos de agua- y animales de tipo más tranquilo -caballos, cebras, gamos- son algunos de los moradores de unas instalaciones concebidas de forma distinta al resto de complejos de este tipología. Así lo confirman sus propios gestores, afirmando que "Cabárceno no es un zoológico convencional ni un parque natural. Es un espacio naturalizado por la mano del hombre, a partir de la belleza primitiva de su paisaje kárstico”. Esta presentación define por sí sola las peculiaridades de unas instalaciones que cuentan con cerca de 750 hectáreas de extensión y están emplazas en una antigua mina de extracción hierro.

Su gestión pertenece a Cantur, una empresa de promoción turística administrada por el gobierno de Cantabria, que en los últimos años ha firmado varios acuerdos con universidades y entidades naturalistas para llevar a cabo diversos estudios de campo. Un reciente proyecto de colaboración con la universidad de Gottingen (Alemania) para conocer las costumbres sexuales del elefante africano, atestigua esta apuesta por la actividad científica.

Cabárceno está enfocada al visitante, de eso no hay duda. Pero ofrece algo más que una simple visita a un parque natural. Así, los más pequeños tienen a su disposición una amplia gama de talleres educativos. Conocer los hábitos de una especie a través de sus huellas, vivir como el ser humano de hace 15.000 años que pintaba cuevas, ver el día a día de una manada de elefantes o divisar en directo el vuelo del águila son algunas de las actividades a disposición del público infantil que, además, pueden complementarse con iniciativas de tipo más lúdico como la tirolina o la escalada.

N'Guvu y Duni, los últimos en llegar

Dado las excelentes condiciones ambientales que se dan en el parque, Cabárceno acoge cada año la llegada de nuevos animales. Excepto la comida que se les facilita, los moradores del complejo viven como si lo hicieran en su hábitat natural. Así, es normal que cada año se capten espectaculares imágenes de luchas en la época de celo, que preceden al alumbramiento de nuevos ejemplares. Tal es el caso de la cría de rinoceronte blanco que vino al mundo en septiembre del año pasado, o de N'guvi y Duni, dos de los gorilas nacidos este año. Los gestores del parque convocaron un concurso de dibujo infantil y los ganadores eligieron el nombre de los recién nacidos de una lista facilitada en suajili. Idioma que utilizan cerca de 90 millones de personas en todo el mundo, sobretodo en Tanzania y Kenia.

Únicamente el paseo en coche por el parque ya merece la pena, debido a la belleza del paisaje natural. Si además puedes observar en su hábitat animales salvajes llegados de los cinco continentes, la visita no tendrá precio.