The Museum of feelings: un lugar para descubrir tu estado anímico

04 ene. 2016

Que las nuevas tecnologías permiten cada más vez radiografiar todos los aspectos de la vida diaria del ser humano del siglo XXI no es ninguna novedad. Los relojes y pulseras inteligentes -smartwatches y smartbands para los más entendidos- pueden convertirse en uno de los regalos estrella de los reyes de magos gracias a los diferentes equipamientos que permiten cuantificar los pasos dados en un día o las horas de sueño disfrutadas. La vida cada vez se cronometra más y el stress no escapa a casi nadie. Quizás, enraizado en este tipo de comportamiento llega a Nueva York -la capital del mundo siempre está a la última- un emplazamiento que permite al visitante descubrir cómo se siente en realidad. Ha sido bautizado como The Museum of feelings y todo parece indicar que ofrece una más que grata experiencia al visitante. Conozcamos un poco más de este interesante lugar.

El complejo está ubicado en una carpa de alegres colores

Los gestores del complejo no dudan en destacar sus bondades en las primera líneas que leemos en su página web: “Bienvenidos al primer museo que reacciona a las emociones y las convierte en arte”, apuntan. Luces de colores que pueblan ambientes similares a los de la oscarizada película Avatar, sonidos envolventes, oscuridades silenciosas en salas que reaccionan a nuestra presencia... la visita a The Museum of Feelings se convierte en una más que interesante experiencia.

Esta experiencia tecnológica-cognitiva se situó en un pabellón instalado en el Battery Bark de Nueva York y cerró con gran éxito poco antes de Navidad, por lo que sus propietarios ya buscan fechas para su próxima reapertura. Sus responsables dicen que el color del edifico por fuera “cambia cada día según el estado emocional de la ciudad” y en las últimas semanas el proyecto se ha convertido en una parada ineludible en el tránsito diario de la gente mas cool de Nueva York. Ya lo saben: estar a la última es más que necesario si vives en la que es considerada para muchos como la capital del planeta.

El usuario disfruta de una gran experiencia

Y son siete los colores que mandan en este novedoso emplazamiento. El rojo destila emoción, el naranja muestra despreocupación, el verde ilustra la felicidad, el azul llama a la actividad, el morado dibuja emociones íntimas cercanas a la preocupación, el rosa habla de relajación y el fucsia adelanta estados de ánimo cercanos al optimismo. El abanico cromático del ser humano -y de los animales, of course- es mucho mayor, pero los responsables debían acotar las cosas. Ya saben, “para gustos colores”.

El Museum of Feelings presenta diversas salas donde nos encontraremos con distintos juegos de luces, olores y sonidos. Así, podremos ver nuestra sombra contorneada en distintos tonos o disfrutar de un paseo por un universo New Age lleno de luces gracias a unas gafas de tres dimensiones. Y no podía faltar los conocidos selfies: al final del recorrido te harán una foto en la que se calibrará tu estado emocional.

El Museum of Feelings representa la conjunción entre las emociones humanas y la tecnología y se convierte en una razón añadida para hacer turismo en la Gran Manzana. Ya saben lo que dicen: nadie se aburre en Nueva York.

El usuario paseará por ambientes poblados de luces multicolores