Parques de atracciones abandonados: Gulliver no triunfó en Japón

30 sep. 2014

La sociedad japonesa es una de las más consumidoras del planeta y sus usos sociales centrados en un ocio masivo en grupo -con amigos o familias- causan que los grandes parques de atracciones sean un negocio bastante productivo en el país del sol naciente. Sin embargo -como ya hemos visto en otras ocasiones- a veces los proyectos no cuajan. Las causas suelen ser muy diversas y también pasan por la mala elección del emplazamiento. Al parecer, esto es lo que pasó con el parque centrado en los países de Gulliver que se construyó en Japón. El complejo solo estuvo en funcionamiento cuatro años. Conozcamos su historia.

El parque se inauguró en 1997, hoy está abandonado

 

El parque de atracciones dedicado al personaje ideado por Jonathan Swif -bautizado como Gulliver's Kingdom- abrió sus puertas en el año 1997. En un primer momento, sus gestores apostaron por un complejo moderno y divertido, ideado para fortalecer la economía de la zona. Sin embargo, la iniciativa estuvo apoyada por un banco que luego atravesó serios problemas: el Niigata Chuo Bank. De hecho, tuvo que ser intervenido. Esta situación causó que los gestores se vieran obligados a echar la persiana en algunos de los grandes proyectos de la firma y el parque de atracciones dedicado a la figura de Gulliver fue uno de los damnificados.

A su vez, el tiempo dio a entender que la prefectura de Yamanashi no era el lugar idóneo. Es cierto que en sus cercanías se encuentra el monte Fuji -uno de los lugares de Japón más visitados por los turistas- pero también hay una zona bastante siniestra en sus aledaños: el bosque de Aokigahara. Recibe diferentes nombres -bosque de los suicidios, maldito, tenebroso o terrorífico son algunos de ellos- y hay quien dice que en sus inmediaciones se han suicidado más de 7.000 personas, cincuenta al año. El folklore popular dice que es una la zona donde van a parar los espíritus de las personas que reciben una muerte violenta, incluso hay quien dice que está habitado por demonios. Cuenta con 3.000 hectáreas de extensión y en su entrada hay un cartel con un mensaje muy claro: Tu vida es muy importante. Algunos testimonios apuntan que las brújulas pierden el norte en sus inmediaciones -apuntan a cualquier otro lugar y te hacen andar en círculos- y que la luz tiene dificultades para entrar en Aokigahara.

Los más creyentes creen que el aura negativa del lugar también tuvo influencia en la marcha sufrida por el parque de
Gulliver, que cerró sus puertas en el año 2001.

gulliverjaponbosque

 

La secta Aum Shinrikyo

Y no todo queda ahí. El parque de Gulliver también se encuentra cerca de la aldea de Kamikuishiki, centro de culto de la secta budista Aum Shinrikyo, ahora denominados Aleph. Algunos de los discípulos de la secta perpetraron en 1994 un ataque terrorista con gas sarín contra población civil en la ciudad de Matsumoto y un año después protagonizaron un ataque parecido en el metro de Tokio. En ambos casos murieron 13 personas. Su líder, Shoko Asahara, ha sido condenado a muerte y se encuentra encarcelado en la actualidad. La cercanía de estos “vecinos” tampoco ayudó a la buena marcha del parque.

El parque solo es visitado por aventureros

La gran estatua de Gulliver y gran parte de las atracciones permanecen intactas mientras la naturaleza invade las instalaciones. ¿Volverán a abrir algún día?