Parques de atracciones abandonados: Takanokuma Greenland

28 mar. 2014

Montañas rusas que se adentran en el bosque, atracciones invadidas por la maleza, una niebla constante que difumina los contornos de los grandes soportes de hierro donde aún se pueden observar vagones abandonados, pero donde no se atisba alma alguna. Podría parecer la introducción a una novela o a un videojuego de misterio, pero no lo es. Es la descripción de las imágenes que describen el parque de atracciones Takanokuma Greenland, ubicado en Japón y abandonado a su suerte ante la falta de fondos económicos a finales de los años 90.

Construido en el año 1973, durante la década de los 70 y principios de los años 80 fue uno de los centros de ocio más visitados y conocidos del país del sol naciente. Familias enteras y grupos de amigos acudían en masa para disfrutar de su atracción principal: una montaña rusa bautizada como “Dragón Blanco”, que en aquellos momentos era la más grande de Japón.

En un país donde el ocio familiar es una forma de vida, el complejo Takanokuma Greenland estaba llamado al estrellato. Sin embargo, la proliferación de competidores -eran años de bonanza- y la escasa renovación de las atracciones causó que el flujo constante de visitantes que en años anteriores había invadido el parque de atracciones decayera a finales de los años 80. El complejo cerró, abriéndose durante una nueva etapa hasta finales de los 90, aunque al final los dueños se vieron obligados a claudicar en su empeño empresarial.

Tampoco podemos olvidarnos, aunque no es más que una triste coincidencia, que el Takanokuma Greenland se encontraba construido en una zona de colinas cercana a Fukushima, lugar asolado por el desastre natural acaecido en 2011 ante la irrupción de un terremoto y un tsunami en la zona. El parque de atracciones fue demolido en 2010. Un año después la madre tierra actuaría sin piedad.

El influjo de lo paranormal...

Y, como no podía ser de otra forma, la historia del Takanokuma Greenland también cuenta con sus pinceladas de misterio sobrenatural. Dos son las historias de fantasmas que circulan sobre el emplazamiento. La primera dice que el primer dueño tenía el sueño de construir un parque de atracciones, pero no disponía del dinero suficiente. Por ello, hizo un pacto con un Oni -demonio de la cultura japonesa-, que le otorgó los fondos necesarios a cambio del alma de su hija. El parque sí fue construido y la joven no fue vista después de la inauguración.... hasta que aparecía en fotos tomadas años posteriores. La segunda historia habla de la desaparición de un joven de 16 años mientras montaba en el “Dragón Blanco”, ya que parte del recorrido de la montaña discurría por un cementerio abandonado. Los rumores dicen que nada se supo de él, aunque hay otras versiones que hablan de un accidente o un suicidio.

 

De todas formas, el Takanokuma Greenland fue demolido en 2010. De no haber sido así, quizá podría convertirse ahora en un lugar de culto para los amantes de lo paranormal, que se han multiplicado en los últimos años.