Dismaland: la crítica social llega a los parques de atracciones

07 sep. 2015

Un tétrico castillo muy alejado en la estética de aquellas localizaciones que se han hecho tan populares en los cuentos de fantasía. Un control de seguridad donde los empleados son antipáticos y donde los elementos de inspección -escáneres y cámaras- están hechos de cartón. Una Cenicienta que es acosada por los irreductibles paparazzi tras sufrir un aparatoso accidente en su carroza, como la celebrity que es. Dos balsas llenas de inmigrantes que quieren abandonar la crudeza del día a día en su país de origen, para alcanzar el sueño europeo... el nuevo parque de atracciones que ha sacudido al Reino Unido -y a Europa y al resto del mundo- se llama Dismaland y cuenta con un padrino famoso en todo el planeta: un iconográfico artista callejero del que nadie conoce su rostro. Sólo se sabe que se hace llamar Bansky.

El mismo logo ya nos deja claro que nos encontramos ante un parque diferente al resto

Situado en una porción de terreno abandonada desde hace quince años en la localidad brítánica de Weston-super-Mare, Dismaland es un complejo de ocio diferente. Irreverente. Alocado. Que lleva a la reflexión a sus visitantes. Unos sesenta artistas han participado junto a Bansky en una iniciativa que se convierte en una parodia del mundo idealizado lanzado a través de los productos de Disney. Es un complejo destinado a una misión muy especial: con él la critica social ha aterrizado en el mundo de los parques de atracciones. El propio autor lo ha bautizado como “el parque del desconcierto” y no ha dudo a la hora de plasmar alguna de sus obras en sus paredes.

Y junto a la reflexión y la crítica social también hay espacio para el miedo y el terror en Dismaland: en la conocida atracción de los coches de choque los visitantes se encontrarán cara a cara con la mismímisa muerte, esperando para segar sus vidas en la carretera. Y es que todo ayuda en Dismaland para que la experiencia sea diferente: al decadente estado de los edificios donde se asenta, se unen las desganadas atenciones de una plantilla que parece estar en el parque por obligación. Ataviados con chalecos rosas y unas características orejas a lo Mickey Mouse, no se dejarán la piel para que la experiencia sea inolvidable. Eso está claro.

Los paparazzi acosan a Cenicienta, que acaba de sufrir un accidente

Hasta el 27 de septiembre

Si estas interesado en conocer los entresijos de este parque de atracciones volcado en la crítica social, el tiempo no corre a tu favor. Nació con fecha de caducidad y, si sus gestores no cambian su decisión ante la gran acogida, tiene los días contados: cerrará sus puertas el próximo 27 de septiembre. La gran curiosidad que ha despertado y el poco tiempo que queda para su cierre, ha causado que conseguir una entrada para conocer el parque, se haya convertido en toda una odisea. En la propia web de la iniciativa se pusieron a la venta miles de entradas a un precio de cinco libras, pero se colapsó en los primeros días. La reventa ya llega a las 1.000 libras. Si quieres ir, necesitarás suerte y dinero. Y deberás tener claro que, tal y cómo dicen en la propia web, “solo hay cuatro cosas prohibidas en Dismaland. Los rotuladores permanentes, la pintura en spray, los cuchillos y los representantes legales de Disney”.

El parque permanecerá abierto hasta finales de septiembre

¿Qué te parece esta iniciativa? ¿Te vendrías a Dismaland?